"Viento del Sur" "A Story for All Seasons - Un cuento para cada estacion"
Extractos de algunos capítulos:
Santiago de Chile.
Y así pasó el tiempo, los meses mostraron su marca e inflaron el vientre de Elisa.
Un tímido pero definitivo sonido vino del bulto a su lado. Lo ignoró. Más sonidos, ahora
entrecortados. Virando rápidamente con intensa curiosidad entreabrió la colcha. La carita rosada
y un pelito aterciopelado la miraba, ¿a ella? ¿a su mamá?. Y supo de repente que la amaba
intensamente, como jamás había amado a nadie.
Cuando las piernas se le pusieron fuertes, pagó a la
matrona lo acordado, descansó por
dos horas, recogió su paquete humano y se marchó.
Coquimbo, norte de Chile
Era
un hombre de integridad, don Saturnino. De moral estricta aunque no tan
exagerada como
para privarlo de visitar la casa de putas del pueblo, por lo
menos una vez por semana, discreto
la
mayoría de las veces, hasta que en ocasiones, el buen vino chileno y una
buena echada de polvo
lo ponían elocuente.
Se cuenta entonces que se subía a la mesa del bar de las
amistosas señoras a bailar polkas
y vestido de mujer para producir
carcajadas extras.
Punta Arenas, sur de Chile
Punta
Arenas tenía una belleza salvaje. Ubicada al final del territorio chileno,
tocaba ventinqueros
antárticos y ofrecía pasajes de nieves intensas, vientos
enloquecidos, focas y pingüinos
comfortables en un paraíso de perfectos
elementos climáticos esenciales para su subsistencia semi
glacial.
Alma Luz y su marido llegaron a su primer hogar que había
prometido las ventajas de
adquisiones carentes en el resto del país: radios
y equipos de estéreos alemanes, lozas inglesas
y francesas, suculentas centollas, un puerto carente de basuras en las calles ya que el viento
furioso no las dejaba acumular. No había universidad....
Punta Arenas era para Alma Luz, una pesadilla hecha realidad.
Washington D.C. USA
El comité de bienvenida esperaba a los maestros internacionales en el aeropuerto Dulles.
El grupo de jóvenes brillaba en trajes de negocio, pelo
en su sitio con el mismo corte y
sonrisas de dientes perfectos, primer signo
de opulencia dado lo caro que eran los
ortodontólogos en Chile.
El hotel americano se encontraba lleno de gente muy
extraña; vestían de muchos colores y
parecían estar apurados. ¿Habría una
emergencia, una amenaza atómica? ¿Por qué corrían? Pero
se calmó al notar
que no hacían sonar los autoparlantes.
Austin, Texas, USA
El
campus de la Universidad de Texas era simplemente enorme. Todo era grande,
el estado, las
casas, los bistés, las hormigas y las cucarachas. Era fácil
perderse.
Invitaron a Alma Luz a un evento extraordinario, el
partido de fútbol más glorioso del año.
Ella hincha de la Universidad
de Chile en su país, aceptó, ya que quería cerciorarse qué tales
serían los
americanos en el emocionanta juego.
Entraron los jugadores. ¡Cómo vestían de diferentes! Llevaban cascos de bomberos
en la
cabeza y sendos cojines en el traste. Parecían astronautas, y ¿cómo se las
arreglarían para
correr con todo ese peso?
Se demoraron un tanto en empezar y se cuchichearon con
rodillas en el suelo haciéndose
morisquetas los unos con los otros. Y
entonces los dos equipos empezaron a pelear.
Para colmo, uno de los jugadores del equipo se equivocó y
se puso a correr sólo por el
lado de la cancha. El otro equipo
se puso furioso y lo persiguieron de la manera más viciosa hasta
golpearlo tirándosele arriba, tratando de asesinarlo. ¿Cuándo iba a empezar
el partido si
continuaban atacándose de manera tan brutal?
Fue el partido de fútbol más raro que Alma Luz presenció, lo llamaban fútbol americano.
Dubrovnik, Yugoslavia
La primera asignación de Alma Luz fue un Congreso Internacional sobre Uso Máximo de Aguas
y
Ríos en Europa. Pasó sumida en técnicas lingüísticas, aparatos de difusión y
diccionarios táctiles
que facilitarían la traducción de la oratoria de los
panelistas. Al final del día estaba agotada.
El Hotel Argentino donde hospedaron a las traductoras
poseía un malecón entre las rocas
para nadar. Un corpulento jóven se acercó
a ofrecer sus servicios de masajista. ¿No sería regio
darse uno? Se
inscribió para las 17:00 horas y llegó a tiempo.
Alma Luz se despojó de la bata y se recostó boca abajo.
Sin hablar mucho, el chico
empezó a estirar los cansados músculos de su
cliente con gran maestría. Hubo entonces que darse
vuelta. -Tiene Ud. un
cuerpo precioso, señora-comentó-y le frotó el estómago pasando a los
senos,
a otras partes del cuerpo y de vuelta a los senos.
Ella de relajada empezó a ponerse nerviosa. Al poner sus
brazos a los costados de la mesa
percibió un bulto tremendo que nacía de la
naturaleza del jóven. Se levantó sin darle la
oportunidad de terminar el masaje. -Trabaja muy bien-dijo ella presurosa-pero debo irme.
El le pasó su vestuario uno por uno, sin mirarle el
cuerpo pero tampoco dándole
privacidad. -Señora, quisiera pedirle
algo-titubeó. -¿Está seguro de lo que me pida sería
razonable?
-respondió Alma Luz. -Es que lo anhelo-contestó él.
Ella sospechó cuál era el pedido. -¿Y que es?-lo encaró.
-¿Tendría Ud. un medio dólar de
John Kennedy, aquél de plata? ¡Sería tan
feliz de poseer uno! Alma Luz se contuvo para no
estallar de risa, presa de
su propia imaginación y del inesperado pedido. -El masaje no le costaría
nada-agregó él ansioso.
-Escribe tu nombre en un papel y te lo dejaré con el conserje del hotel-sonrió ella.
La
cara del chico se iluminó como si hubiera tenido un orgasmo gigante, mejor
del que necesitaba
y le ofreció su manota, profundamente agradecido.
-¡Yugoslavo jetón!-rió la maseajada. Y la risa la
acometió nuevamente por usar una
palabrota en desuso por años.
Orinda, California, USA
La
educación estadounidense era compleja; de lo sencillo pasaban a lo complicado
cuando se
trataba de usar herramientas técnicas que tomaran aún más tiempo en
producir lo mismo.
A Alma Luz le asustaban las máquinas eléctricas. Las malvadas
se le escapaban a otras
líneas como poseídas por el Pájaro Correcaminos. Entrar
al freeway la aterraba. Los autos
zumbando, pitiando porque ella iba muy lento
tratando de traducir los carteles que indicaban
salidas de la autopista con
direcciones de norte, sur, este y oeste que a ella no le significaban
nada...transpiraba...pero llegaba. Su viento siempre la elevaba.